COSTUMBRES DEL AYER

Los CASORIOS: En el ambiente campesino especialmente, por lo regular, los casorios o matrimonios eran arreglados por los padres de los jóvenes que deseaban cambiar de estado, dejar su soltería y formar una familia, los hijos tenían que aceptar la voluntad y conveniencia de sus padres. A veces sucedía que los contrayentes no se conocían anteladamente o todavía no se manifestaban por el casamiento y ya resultaban de novios aceptando las condiciones y fecha del compromiso. Empezaban por preguntar ¿Cuál es su gracia? es decir cual es su nombre.

La familia del novio regalaba algo costoso para la novia, por ejemplo un terreno, una casa de campo o choza, una vaca, dos ovejas, un “piajeno” mula o burrito, etc., en algunos casos dinero en efectivo. A esto llamaban la dote y era motivo de comentario general entre el vecindario.

Para el casamiento o casorio iban al pueblo los familiares e invitados previo arreglo con el cura y  el alcalde. Todos con «muda» o ropa de fiesta montados a caballo, la novia de blanco y en montura de lado, llegaban a la casa propia de uno de los suegros o familiares, o a la posada, con abundante fiambre de cuy con papas y tortillas de zapallo que compartían con los dueños de la casa,  alquilaban inverna para las acémilas y bailaban la primera noche con la banda de quenas. Al siguiente día, después de la ceremonia en la iglesia y de regreso a la campiña la fiesta continuaba.

La MINGA aún subsiste, es una costumbre de trabajo voluntario y gratuito, una especie de colaboración con los vecinos «hoy por ti, mañana por mí». La minga se pone en práctica en las diferentes tareas de la chacra, como la arada, siembra, deshierbo, cutipa, cosecha, desgrana, etc. También la minga se hace en trabajos comunales y  se le llama «faina» (viene de faena) que son pedidas por las autoridades locales como el teniente gobernador, el teniente alcalde para limpiar caminos y cementerios, abrir acequias de regadío, construir escuelas, etc.

El  PARARAYCO es una fiesta familiar y vecinal al terminar la construcción de una casa que casi siempre es la «techa», ya sea de paja, de broza o de teja. Se avisa al vecindario que no  pudo estar al tanto por medio de la quema de cuetes de arranque (cohetes) y golpe de bombo; se ofrece almuerzo de sancoho,  una comida suculenta de cuy con papas, (a los padrinos cuy cruzado y chane), y sus consabidos tragos de chicha y aguardiente. Hay música de caja y flauta o de quenas, baile de amanecida y retirada después de tomar el caliente y picante caldo de güisha (oveja) o chupe verde de papa, olloco (olluco) y zanoria (arracacha) con paico, huevo sacudido y cuajada que reconforta sobremanera de la mala noche. (mejor dicho buena noche) cuidando de no pringarse (quemarse).

El LANDARUTO que viene de landas, landajos o landosos, se refiere a los muchachos cuyo pelo crecido espera padrinos y fiesta para su corte . Llegado el momento en la fiesta con baile y comilona, los padrinos armados de tijeras inician el corte de pelo o trenzas entregando sus ofrendas o regalos de animales, ropas o dinero. Después le siguen los asistentes colocando en el mate las propinas u obsequios para el párvulo. También esta fiesta la hacen los citadinos en los pueblos con mayor despliegue de recursos. En todo caso se saborean los infaltables cuyes fritos o en estofado Aquí vemos el landaruto de Luchito Guerrero Figueroa en Chota en uno de los años cincuenta.

La «MESA DE ONCE» era una invitación que se hacía cuando el vecindario iba a la ciudad por algún motivo o compromiso. Se contrataba la atención en casa de alguna señora panadera para dar su patio o pieza de casa en la que los invitados tendían los ponchos en el suelo y allí se colocaban los bizcochos, dulces, queso, bebidas etc, en variedad de once y todos se sentaban al rededor para servirse en medio de amenas conversaciones. También se hacían en los sitios de las mingas o en el cementerio para la concurrencia asistente en los entierros con el abundante fiambre.

Las PECHADAS son las canciones que se entonan en los caminos y lugares adecuados para demostrar el orgullo tradicional y típico que se hereda de los antepasados, algunos cantan solos, otros en dúos o tríos, acompañados de sus antaras, andarillas, flautas, quenas o rondines (armónicas). Las cantantes femeninas tienen renombre y en todo caso se «abre el pecho» con sendos tragos de aguardiente a pico de botella que limpian con la mano, poncho o bayeta. Hoy se estimula esta actividad artística en los concursos convocados en las ferias y certámenes.

El BOLO que es el chacchar de la coca, condimentado con cal que sacan con la púa ensalivada  del calero o matecito especial y mojado con tragos de llonque. Coquean en los velorios, en las fiestas, en las rondas, en las parlas (conversaciones), en los juegos de barajas, en los viajes (los choferes). Masticando prolongadamente las hojas de coca forman el «bolo» que abulta un cachete de la cara. Si el bolo está dulce todo va bien, si amarga, algo malo puede pasar.

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