FESTIVIDAD PATRONAL
INTROITO.- Festividad, Fiesta o Feria, son tres conceptos aplicables a una celebración como la presente. Sin embargo, tienen sus diferencias y consiguiente uso: Antes se decía «Fiesta de Setiembre», después, «Feria Patronal», “Festividad”, etc. Fiesta es un evento social, Feria un evento comercial o cultural. Festividad es algo más amplio, completo o complejo, ante todo implica solemnidad, pero también puede comprender aspectos socio económicos y culturales. Aisladamente podemos decir Feria de Tacabamba (refiriéndonos al comercio, negocios). Fiesta o Feria Taurina. Fiesta Cívica (día de la identidad, de la fraternidad). Festival (pirotécnico, de la lima), etc. Incluye también el término “certamen” (de belleza por ejemplo)
Tacabamba, población norteña, en el corazón andino de la Región Cajamarca, equidistante de Chota y Cutervo; está de fiesta, se viste de gala y tira las casas por las ventanas, con motivo de su POMPA PATRONAL, FERIA COMERCIAL y EVENTOS FESTIVOS, en honor al SEÑOR DE LA MISERICORDIA: su guía y modelo espiritual. La festividad dura dos semanas y el día central es el 14 de Setiembre.
Este distrito es el más antiguo y progresista de la provincia de Chota, desde que el Libertador Simón Bolívar lo reconociera como tal el 16 de Abril de 1825, tras casi tres siglos de colonialismo y conquista a partir del año 1545 en que, atraído por las interesantes noticias de su oro que se conoció en el Rescate de Atahualpa, el colonizador español NIÑO LADRÓN DE GUEVARA y un piquete de soldados llegó a las comarcas de TACAYPAMPA (“lugar de golpe”) que ancestralmente estaban habitadas por dos tribus aborígenes los ICHKANES Y LOS YUNKAS, sometidos al Tahuantinsuyo por el Príncipe Yupanqui, hermano del inca Pachacútec; haciendo un pacto los españoles con los primeros para derrotar a los yunkas y con el premeditado deseo de apoderarse de sus dioses de oro macizo: KORILLAMA Y KORIKERO respectivamente.
La catarata del Cóndac guarda en sus entrañas el codiciado perol de oro de los vencidos (Leyenda de los dioses de oro).
TACABAMBA está llena de leyendas y acontecimientos que la enriquecen en las diferentes etapas de la historia nacional. 47 alcaldes a partir del año 1800 han trabajado por su prestigio y prosperidad, hoy se muestra interesante y atractiva a todos los visitantes que especialmente en su FERIA la frecuentan y elogian.
La festividad de Setiembre tiene ya una antigüedad de más de cien años, pues la primera fue la del año 1892 a instancias de don Mesías Silva y el respaldo de un gran número de ciudadanos. Desde un principio tuvo el carácter de feria debido a la gran concurrencia a la antigua fiesta de la Virgen de los Dolores de Anguía que sucesivamente fue hacienda y luego anexo de Tacabamba, antes de convertirse en Distrito.
El Señor de la Misericordia llegó a Tacabamba en 1850 conducido por fray Pedro Antonio de Leseta, predicador ecuatoriano que falleció en 1855, año en que fue proclamado como su Patrón. (Ver folleto de Tacabamba y su Patrono).
La Feria de Tacabamba, tiene a la fecha gran connotación tanto por la fe religiosa que atrae a tacabambinos de diferentes ámbitos del país y del extranjero.
La solemnidad de sus misas y procesiones dejan huellas imborrables en las conciencias y el recuerdo de los feligreses; así como en los comerciantes que saben del éxito de sus negocios y de turistas y fiesteros que saben de la esplendidez de las celebraciones festivas.
El tacabambino trabaja todo el año para criar su ganado que será vendido en la feria, y lo compran negociantes que lo conducen a los principales mercados de carne de la costa. El ganado fino o lechero, cuya crianza tiene mucho auge y prestigio, se vende después de la exposición agropecuaria.
Las artesanas hacen sus tejidos, especialmente los afamados pañones o chales hechos a mano, de algodón y con flecos amarrados, de fondo blanco o azul, que son comprados por negociantes bambamarquinos y cajamarquinos que los llevan a sus terruños para usarlos o venderlos a los turistas y aficionados a los concursos de marinera que hacen gala de esta vestimenta.
Los talabarteros y comerciantes locales preparan sus mejores obras y estoks para venderlos en la feria.Los agricultores cultivan todas las subsistencias para la manutención del enorme contingente que plena la ciudad en los días festivos, las panaderías por lo consiguiente, en especial para surtir las encomiendas de los visitantes, con roscas de sal, roscas confitadas, panecitos, bizcochuelos, turcas, empanadas, pasteles ,alfajores, cortadillos y semitas.
Grandes cantidades de guarapo, miel de parada, rallados y alfeñiques, subproductos de la caña, se comercializan en la feria.
Las variadas frutas, especialmente las inigualables limas hacen el deleite natural de propios y extraños que las llevan como testimonio de la “Sucursal del Cielo” a sus lugares de origen.
Los quesos, ahora en sus variadas calidades, no pueden dejar de ser parte de la dieta diaria de los comensales y del bagaje del retorno.
El Alto Perú con sus numerosas picanterías, hace ostentación de espléndidas gastronómicas con estofado de cuyes y cuyes fritos, con pedreados de cerdo, arroz concolón y el afamado shiringo, sin dejar de beber la agradable chicha o la temeraria.
Le toca a los aficionados galleros, presentar los mejores galpones a los equipos de aficionados visitantes, que se juegan y apuestan cuanto tienen por llevarse los trofeos y la gloria a sus terruños.
Las rondas campesinas y sus imponentes desfiles, sus reinados de belleza: Mis Tacabamba y la Flor de la Lima, concursos de bandas típicas y caballos de paso, exposiciones agropecuarias y artesanales hacen de la festividad un reto de competencia y estímulo, prestigiosas corridas de toros no dejan envidiar a las mejores del país, ahora, con la innovación del Coso Taurino de gran capacidad y las mejores cuadrillas de toreros, rejoneadores expertos de la tauromaquia.
Grandes bailes sociales y populares hacen derroche de alegría, saludes, viandas y prestigiosos grupos musicales contratados en Lima y otras ciudades importantes.
Noches maravillosas de pirotecnia e invitaciones especiales de las familias hacen de cada año un motivo más para el retorno “del año entrante”.
Nuestra feria, gran oportunidad para practicar la identidad de los tacabambinos, pues, es como una cita cumbre para el reencuentro de paisanos y amigos que llegan desde lugares lejanos, aún del extranjero.
Las colonias en diferentes ciudades del país hacen lo propio, celebrando la Fiesta de Setiembre. En Chiclayo cada año se cumple una gran programación, los últimos diez días del mes, en la Quinta Gálvez y el Recinto Tacabamba. La Hermandad y el Club invitan cada año a la colectividad, paisanos y amigos.
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