RESTOS PREINCAICOS DE TACAYPAMPA
La tradición y las crónicas españolas nos muestran la antigüedad del pueblo cajamarquino de TACABAMBA que va mucho más allá del incanato. Las narraciones históricas que se sucedieron generacionalmente, los vestigios arqueológicos depredados, y ahora, especialmente con el descubrimiento de la ciudadela en los bosques de Pilco, queda confirmado el rico historial que hemos heredado.
(Descubriendo testimonios históricos)
El arqueólogo e historiador chiclayano Federico Kauffman Doig estudioso de las culturas preincaicas del nor oriente peruano, buscando el eslabón perdido de los amazonas (Jaén – Huánuco) con sus testimonios arquitectónicos del Cuelap y el Gran Pajatén, llegó a Tacabamba el 15 de junio de 1984. Sus visitas e indagaciones por diferentes lugares no tuvieron el éxito que él esperaba, pero dejó bien sentado su criterio de que en algún lugar de este distrito o distritos vecinos tendría que existir un valioso testimonio arqueológico. Nadie imaginamos entonces que luego de 12 años y en forma casual, el sacerdote Edwin Sánchez Vásquez, párroco de Tacabamba, rompiendo el tradicional temor de los lugareños a los llamados gentiles, descubriera en 1996 los primeros vestigios de las construcciones de piedra de TACAYPAMPA entre los tupidos y casi inaccesibles bosques de las estancias de Agua Brava y San Martín.
La Subregión III de Chota, el Instituto Nacional de Cultura y una fundación japonesa que tiene a su cargo Sicán en Lambayeque, supieron de este hallazgo y ofrecieron su participación para su exploración y conversión en un polo turístico de la Región Nor Oriental del Marañón, sin embargo han transcurrido varios años y nada se ha hecho al respecto.
Tacaypampa es el más antiguo nombre quechua de la zona territorial que los incas conquistaron en base a los dos más importantes grupos humanos existentes : Yunka e Ichkán, tribus que fueron anexadas al imperio por el Príncipe Yupanqui hermano del Inca Pachacútec. El cronista Inca Garcilaso de la Vega precisa la conquista de los caxamarcas y dice que la organización total de la región fue obra de su hijo Túpac Inca Yupanqui.
Etimológicamente Tacaypampa deriva de dos voces quechuas: del verbo tacay que significa golpear o triturar y del sustantivo pampa que es lugar plano, fértil y hermoso, cubierto de pasto. De allí que con una ligera modificación a la llegada de los españoles a partir de 1545 aparece como TACABAMBA, significando “tierra del golpe”, asignada a su patrono San Bartolomé y formando una vasta parroquia perteneciente a la Encomienda de Caxamarca y posteriormente al Partido de Trujillo. Diego Niño Ladrón de Guevara fue el conquistador de Tacaypampa.

La leyenda narra la ancestral contienda bélica entre yunkas e ichkanes que terminó con la derrota de los primeros, porque los ichkanes fueron apoyados por los mistis (españoles). El dios de los yunkas el Korikero (perol de oro) fue fondeado en el Cóndac por sus propios guerreros sobrevivientes que se inmolaron en la catarata, y el dios de los ichkanes el Korillama (llama de oro) desapareció rumbo a la metrópoli. Probablemente, en estas circunstancias es que empezó a ignorarse la ciudadela sede de los yunkas que terminó enmarañada por el bosque, oculta por más cuatro siglos.

(Legendarios dioses de oro de los tacaypampas)
Una interrogante quedó flotando en el tiempo, el por qué los conquistadores escogieron encaminarse a Tacaypampa luego del asesinato de Atahualpa, sin duda que fue el codiciado oro del rescate, dentro de los que destacaban los presentes magníficos que procedían de las comarcas en referencia.
Con motivo de haberse constituido la FEDICHOT-LAMB en Chiclayo, esta federación de chotanos se ha propuesto entre otras la tarea de gestionar la vigencia de este monumento arqueológico que prestigia no solamente a Tacabamba y a la provincia, sino a la región. Recurriremos a todas las instancias posibles en busca de apoyo para desenmarañar esta ciudadela pre incaica y a las autoridades locales a fin de que prioricen entre sus obras la política de promoción turística.
Téngase mucho cuidado de no estropear esta reliquia con un nombre que no corresponda ni a su antigüedad, ni al idioma original, ni a su legado histórico. El nombre del lugar, campiña o centro poblado en que se encuentra es puramente circunstancial y de última nominación; nada tiene que ver con el origen y la remota historia de Tacabamba que nos enorgullece.
Algunas publicaciones dicen al respecto: «Las ruinas de San Martín», posiblemente por indicar su ubicación en el ya referido centro poblado, pero corre el riesgo de que este lugar quede bautizado con esta frase aberrante. El libertador o el santo son completamente ajenos a esta realidad. Que no se cometa el error de Pacopampa (Querocoto) cuando pusieron el nombre de «Ruinas de San Pablo» a sus importantes vestigios o restos arqueológicos. Yo particularmente llamo RESTOS ARQUEOLÓGICOS PREINCAS DE TACAYPAMPA a lo nuestro, salvo mejor parecer.
RESTOS PREINCAICOS DE TACAYPAMPA
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